El Encuentro
Tanos y Victoria se conocieron en un momento
mágico, en el que el tiempo se detuvo y el mundo
se redujo a ellos dos. La noche era un manto de
terciopelo negro, adornado con estrellas que brillaban
como diamantes en la oscuridad. En el puerto, lleno de
sombras y luces, el mar susurraba secretos a la orilla.
Tanos tenía una sonrisa que iluminaba la oscuridad
y ojos que parecían ver más allá del horizonte. Ella
tenía un corazón lleno de sueños y una curiosidad
insaciable, como una flor que busca el sol. La conexión
entre ellos fue instantánea, como un relámpago que
ilumina el cielo, y su amor nació en ese momento
arrullado por el rumor del mar y la claridad de la
luna…