El Chí de mi díscolo corazón

En sus brazos, fuertes como los mástiles de las
embarcaciones, encontré mi ancla para el inmenso
mar de su amor. Su piel morena, suave como la seda,
me envolvía en un abrazo cálido y seguro.

Sus ojos, un ocaso de corales y naranjas, me sonreían
mientras me ataba el cabello con timidez, y yo me
sentía como una flor que se abre al sol. Cerré los
ojos, y mi corazón comenzó a latir al…

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